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De fumadores y otras huevadas
Me acabo de poner a pensar en algo: dicen que el cigarro mata, lo cual es, en parte, cierto, es posible que te pueda dar cáncer de pulmón, pero por otro lado, si tus genes y tu suerte te ayudan, puede que te mueras a los 100 años habiendo sido el peor de los fumadores atragantado por un pollo en el almuerzo, mientras usabas una camiseta musculosa y te tomabas el mejor vaso de whisky de tu vida. El punto es, el cigarro es un factor de riesgo, elegir una pistola entre 1000, de las cuales, sólo una tiene una bala que puede ser la que te mate, es cierto. Pero, ¿cuál es la idea de hacer campañas anticigarro porque te “puede matar”? les cuento algo: como dijo Bill Hicks, los no fumadores se mueren… TODOS LOS DÍAS, sí, la gente que no fuma también se muere, sorpresa, y nadie les está recordando en cada puta caja de cereales, en cada caja de donuts, en cada vaso de café, en cada esquina de la calle, en cada bencinera, en cada playa que se “podrían” morir por estar, por consumir, y por hacer eso.
No estoy tratando de defender a los fumadores, ese no es el punto, quería poner un ejemplo para poder explicarme mejor. El caso es que a los fumadores se les trata como personas arriesgadas, huevonas, irresponsables. Pero, ¿saben qué? Le mando un saludo a la Coca Cola que tienes en el refrigerador. Al pollo de tu congelador. A tu auto del año. A la mina que te culeaste el otro día, sin condón. Al imbécil que te agarraste en una fiesta porque justo te pilló caliente. A tu celular hermoso que amas llevar todo el día en tu bolsillo para que tus amigos vean lo 4.0 que eres. A tu microondas, porque obvio que es todo mucho más fácil así.
Voy más lejos: le mando saludos al tipo que agarraste pal hueveo y al otro día, le diste la mano sonriendo como si no hubiese pasado nada. Le mando saludo a tus actitudes de mierda frente a la vida, esas que tomas todos los días, cuando el ego te deja con la espada puesta en el cuello contra el reconocer tu error. Le mando un saludo a tus infinitas ganas de que todos los demás sepan que eres mejor, aunque sea un poquito, en algo, lo que sea, más que ellos. Le mando un afectuoso saludo a tu manera en que le dices a todo el mundo dónde estuviste, con quién estuviste, a dónde te vas de viaje en dos semanas y lo bien que lo vas a pasar, no por compartir, entregar alegría o informar, sino para alimentar esa mierda negra y espesa que llevas dentro del pecho, tu ego enfermo, egoísta y saco huea. Le mando un saludo a tus ambigüedades éticas maliciosas. Podría seguir, pero tengo sueño y estuve con ganas de escribir alguna mierda todo el día.
Mi mensaje para todos mis amigos es que métanse en su vida y déjense de huevear. El día que se levanten, se miren al espejo y vean el rostro de una persona que puede, DE VERDAD, juzgar al resto como si fuese el rey de la humanidad, vengan a mi casa y les regalo toda mi plata.
Y mi computador, porque eso sí que me dolería.